Domingo, 28 de febrero de 2010

 

Un imponente veh?culo no se detuvo ante el sem?foro iluminado en rojo. Los polic?as lo alcanzaron; inmovilizado, en marcha la parafernalia habitual, cristal de la ventanilla abajo; todo fue abrir la boca la persona que lo conduc?a y dar el agente un salto hacia atr?s, del hedor repugnante emanado, una cerilla habr?a convertido el vaho en llamarada. Del 0,5 permitido, su tasa de alcohol era de 1,3 miligramos. Su eminencia Margot K?ssmann, obispo de Hannover, que tambi?n preside el Consejo de la Iglesia Evang?lica, en el coche oficial iba hacia su domicilio, climatizado el cuerpo de manera inconveniente, por g?lida que sea la noche alemana. Los 25 millones de fieles que hasta ahora, adem?s del respeto formal, la admiraban, se habr?n quedado con cara de idiotas, cuando, para este per?odo de pasi?n, 'recomend? que el ayuno deb?a estar acompa?ado, para el buen cristiano, con la renuncia a la televisi?n, a los dulces, al tabaco, al sexo y, por supuesto, a las bondades del alcohol y al placer de conducir.'

Las primeras claridades del d?a se estaban preparando para aparecer. Un coche le da un casta?azo a otro, el destrozo es leve, as? que se van a poner de acuerdo entre ellos. Y llegan los guardias. A ?stos les parece que, el golpeador, pues eso, as? que boquilla, soplo y diagn?stico: mamadura. El hombre ven?a de celebrar una despedida de soltero, la propia. El ciudadano causante result? ser su se?or?a Ignacio Uriarte, diputado del Partido Popular, presidente de Nuevas Generaciones del PP., y adscrito en el Congreso a la Comisi?n de Seguridad Vial y Prevenci?n de Accidentes.

En los anuncios se hac?a llamar 'H?ctor, la fiera del sexo', 'David, ardiente y cachondo', 'Alejandro, ... tengo toda la tarde porque mi mujer est? fuera.' En el oto?o apareci? por Noez y Totan?s, peque?as poblaciones de Toledo. Con sus 27 a?os y la simpat?a lo tuvo f?cil para ganarse al vecindario. ?Qu? hac?a un pueblerina en el Google, entrando en p?ginas golfas? ?Qu? soponcio! Era ?l, en calzoncillos ajustados, adheridos como segunda piel, el padre Samuel Mart?n, el cura que cada fin de semana ven?a a decirles la misa. Los feligreses, a pesar de la confianza que se hab?a establecido, lo catalogaban un tanto chapado a la antigua. Claro que, desaparecidos 20.000 euros, volatilizado un lienzo del siglo XVII, sabida su voracidad consumidora de l?neas er?ticas, p?ginas pornogr?ficas y muchachas que dan placer carnal, sus p?blicos anuncios con ofertas de picaflor y de puto, habr?n modificado la calificaci?n.

Cosas de los humanos.


Publicado por maollanes @ 10:34
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