Martes, 29 de septiembre de 2009
Muchas veces me preguntan la razón por la cual un ateo dedica tanto tiempo a hablar de las religiones y sobre todo de Dios. Incluso veo esta inquietud en diversos foros de opinión, artículos de personas religiosas y comentarios de bogs. La gente entiende que un ateo critique a las religiones institucionalizadas, porque incluso los mismos creyentes lo hacen, pero muchos se preguntan lo siguiente: ¿y por qué critican con tanto fervor la idea de la existencia de Dios?

Bien, primero debo aclarar que toda la suciedad y malos manejos que existen bajo las instituciones religiosas, no constituyen en lo absoluto argumentos en contra de la existencia de Dios. Los argumentos de la existencia de Dios tienen que ver más con la contrastación de los fenómenos naturales y las creencias religiosas (entre las que se encuentra el concepto de Dios como abanderado).

La biología, la filosofía, la astronomía y muchas otras áreas del conocimiento aportan significativamente al entendimiento del Universo y de la naturaleza humana. Dicho conocimiento, cada vez se aleja más de conceptos arcaicos sobrenaturales. Lo sobrenatural alguna vez sirvió como explicación a los diferentes fenómenos, desconocidos hasta algún momento de la historia humana. Sin embargo, el mayor entendimiento de la naturaleza por medio de métodos científicos, ha hecho retroceder significativamente a los conceptos sobrenaturales, dejándolos ya prácticamente obsoletos.

Después de aclarar lo anterior, pasaré a argumentar la razón por la cual un ateo habla tanto de las religiones y de Dios.

Religiones

Empezando por la Iglesia Católica Apostólica Romana (ICAR), las instituciones religiosas cristianas (por hablar sólo de las religiones y sectas mayoritarias en Occidente), tienen una historia nefasta y siempre ligada a las instituciones políticas y a la obtención y mantenimiento del poder en las monarquías y estados. Es obvio que muchas de sus actividades, las cuales son muy conocidas por la mayoría de personas, tienen un trasfondo movido por intereses económicos y políticos. Ser parte del alto mando de la Iglesia Católica es un símbolo de estatus, además de tener la posibilidad de manejar y controlar masas grandes de gente. Las ideas religiosas originales, surgidas hace varios miles de años, nacieron como respuesta a la maravilla y contemplación de la naturaleza, promoviendo la creación de dioses como el Sol, la Luna, las estrellas, el trueno, el fuego, entre otros muchos; en una segunda fase, a esta primera característica se le añadió la antropomorfización de dichos dioses, para hacerlos, de este modo, más parecidos a los seres humanos, permitiendo una mayor identificación con ellos. Y la tercera etapa, que marcó la consolidación de las etapas oscuras y nefastas que todos conocemos, fue la etapa de politización de dichos dioses y creencias. Entonces, tenemos que los dioses nacieron en respuesta al temor y reverencia, para luego pasar a parecerse a nosotros los humanos, y luego servir como herramientas de manejo de masas. Hoy en día, todo esto convive junto y mezclado en las diversas ideas y creencias sincréticas.

La religión católica ha generado "guerras santas", inquisiciones, oscurantismo intelectual, y un pobre entendimiento de la naturaleza, situaciones estas que son altamente perjudiciales para cualquier sociedad existente en la historia humana. Y de esta religión católica, surgieron luego grupos disidentes, formando en el transcurso de los últimos siglos, sectas menores, como los adventistas, mormones, evangélicos, bautistas, testigos de Jehová, etc.

La Biblia, también ha sido manipulada varias veces con fines políticos y de manipulación de masas. Es por ello que en dicho libro podemos encontrar bastantes actitudes segregadoras, intolerantes con otras creencias y culturas, y una exhortación al obedecimiento ciego a la autoridad, lo cual suprime automáticamente la curiosidad y el pensamiento crítico. Esta misma Biblia es la que utilizan todos los grupos y denominaciones cristianas.

Por ello, los ateos, sabiendo todo esto, criticamos a las religiones y sus oscuros objetivos, los cuales son muy evidentes pero que muchas personas simplemente obvian consciente o inconscientemente. Quizás para un individuo, las ideas que proporcionan las religiones sean beneficiosas en cierto modo, pero a nivel de sociedades la cuestión se vuelve notoriamente perjudicial.

Dios

La gente imagina un Dios personal todopoderoso, omnisciente y absolutamente bondadoso, que responde plegarias y hace todo para que sus hijos, los seres humanos, tengan vidas buenas y logren la salvación.

No quiero extenderme mucho en la argumentación de la imposibilidad de esta idea, y las profundas contradicciones lógicas que ella carga, porque muchos otros artículos propios tratan sobre ello. Lo que quiero aclarar es por qué un ateo dedica tiempo a criticar la idea de la existencia de Dios.

Primeramente, un ateo no cree en la existencia de divinidad alguna, simplemente porque no hay evidencia alguna y porque cualquier concepción de esta idea resulta absurda y llena de contradicciones y vacíos. Sin embargo, es Dios el concepto fundamental de cualquier religión occidental. En el concepto de Dios se basan todas las creencias religiosas y gracias a él se validan cosas como las que aparecen en la Biblia y otros libros sagrados. En estos textos se encuentra la supuesta palabra de Dios dirigida a los seres humanos. Esto no sería nada malo si en dichas escrituras no hubiera toda la serie de actos y comportamientos inmorales y brutales exhibidos por el personaje llamado Dios. Lo curioso es que luego el mismo personaje se contradice y se arrepiente de lo que ha dicho o ha hecho. Esto denota una carencia total de sabiduría absoluta y de poder absoluto, ya que significa que no sabe el futuro y que no prevé las consecuencias de lo que hace o dice.

Mucha gente dice no creer en el Dios que presenta la Biblia, sino en uno con atributos totalmente positivos. El problema es que no hay fuentes que mencionen un ser así, y por supuesto con mayor razón se adolece de evidencias empíricas de ello.

La aceptación general de este Dios y de los dogmas presentes en la Biblia, sumado al hecho de que los creyentes en general consideran a la Biblia como un libro que contiene la base de la moralidad humana y muchas enseñanzas ejemplares (sin ser verdad), es el motivo por el cual los creyentes moderados proporcionan, sin querer, la base y el apoyo inconsciente a los grupos de fanáticos religiosos. La distinción entre ambos es a veces difícil de ver a simple vista. Los límites entre creencia moderada y fundamentalismo religioso, a veces son muy difusos y constituyen una cuesta resbaladiza.

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Conclusión

La crítica a las religiones se basa en el perjuicio a la sociedad que ellas causan en materias diversas. Sus enseñanzas contribuyen a la ignorancia desde el momento que dichos dogmas rechazan la ciencia y la obtención de conocimiento por los seres humanos, catalogándola como algo imperfecto y que conduce a un camino erróneo. Para ellos, la Biblia es la única fuente de verdades absolutas e inmutables.

Por su parte, la crítica a la idea de la existencia de Dios, se basa en el hecho de que es la semilla de todo fundamentalismo y de toda posible malinterpretación de los fenómenos naturales, que van desde el mal entendimiento de la psique humana, hasta los orígenes de los seres vivos y del Universo.

La ciencia es una tarea que contribuye a aumentar el conocimiento humano del Universo, pero que se ve obstaculizada en cierta medida por dogmas retrógrados y obsoletos. Cuando la ciencia toca temas médicos o de índole meramente práctico, las religiones y los religiosos aceptan dicho conocimiento. Sin embargo, cuando la misma ciencia, con los mismos conocimientos integrados, toca temas más cercanos a nuestros orígenes y a la naturaleza de nuestro modo de pensar y nuestra posición en el Universo, esos mismos religiosos y esas mismas instituciones ponen el grito en el cielo. Lo que muchos no saben es que todos los conocimientos de la medicina clásica encajan perfectamente con el proceso evolutivo y son explicados perfectamente por el mismo proceso.

Esa actitud intolerante y contradictoria es la que impide el desarrollo del ser humano como individuo y el desarrollo y la evolución de nuestras sociedades.


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No creo en Ganesha, tampoco en Jesús. Las razones de mi ateísmo

Por Ferney Yesyd Rodríguez

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Para muchas personas resulta sorprendente saber que uno es ateo. Frente a la noticia muchos creyentes cuestionan al incrédulo queriendo saber por qué se niega a dios, mientras creen saber que su dios existe.

Lo primero que hay que aclarar es que el ateo no es un "negacionista caprichoso". Muchas personas califican a los ateos como aquellos "que no creen en nada". Tercos, dirán los teístas, que se enfadaron con dios o la religión por cualquier razón. Tales imaginarios sobre los ateos son demasiado simples y esconden la verdadera razón del porque los ateos, o mejor los ateístas, no creemos en deidades.

No creo en Ganesha, tampoco en Jesús. Ganesha es una deidad hindú que ha sido durante siglos adorada por millones de personas en Asia. Ganesha, ese dios al que los hindúes se encomiendan antes de empezar cualquier empresa, ha recibido adoración por más siglos que el carpintero de Galilea, y sus seguidores en la actualidad se cuentan por millones.

La primera razón por la que no creo en Ganesha ni en Jesús es porque la religión es una cuestión subjetiva de aceptación cultural.

No creo en Ganesha porque no nací en la India ni en una familia hindú. La gente usualmente pasa por alto que la religión "verdadera" que actualmente sigue es producto del contexto social en el que el individuo crece. Si hubiese crecido en la India con seguridad el culto al dios con cabeza de elefante y cuatro brazos me resultaría tan común como las procesiones que veo cada julio a la Virgen del Carmen o a las imágenes del niño Jesús en muchos hogares de Colombia.

Algunos podrán decir que nacieron católicos pero ahora están en la religión "verdadera", sea esta la evangélica, la adventista o la menonita. En realidad los cambios mentales de una variable de cristianismo a otra son pocos, pues se sigue creyendo en Jesús como dios. Cosa diferente, y muy poco vista, es que los creyentes de la Virgen María y de Jesús cambiaran su adoración por Ganesha y Vishnú. El contexto cultural de una Latinoamérica católica es compatible con el adventismo o el pentecostalismo, por eso estas religiones crecen más aquí que en la India o en Egipto. Pero haber nacido en una cultura determinada no hace que ese dios, que en nuestra cultura se cree por cierto, sea más verdadero que otro. Tampoco la cantidad de tiempo que lleva adorándose un dios lo hace más real. De ser así los dioses hindúes serian más reales que Jesús de Nazaret.

Imaginemos que un domingo ponemos una imagen de Ganesha en un parque público y empezáramos a rendirle culto. Llevándole frutas, incienso, velas, incienso, etc., a la usanza hindú. Con seguridad muchas personas se detendrían curiosas a mirar el rito, aunque cuadras atrás hayan pasado por un templo católico y hayan elevado oraciones y puesto ofrendas a la imagen del nazareno o a la de la virgen. ¿Qué tienen de diferentes ambos rituales en el fondo? La única diferencia es la aceptación cultural. Al entender la religión como fenómeno sociocultural puede decirse que no hay una "religión verdadera" sino un contexto donde tus creencias religiosas se toman como verdaderas.

La segunda razón por la que no creo en Ganesha ni en Jesús es que no hay evidencias. Los cristianos e hinduistas podrán pedirme que muestre evidencias que sus respectivas deidades no existen. Pero debo decirles que son ellos, los creyentes, los que están en la obligación de presentar pruebas incontrovertibles, de la existencia de sus dioses. Si alguien dice que hay unicornios, es esta persona la que debe presentar las pruebas de sus afirmaciones. Cuando presente las evidencias de los unicornios creeré en ellos, mientras tanto me mantendré incrédulo. Esto no es arrogancia, ni terquedad. Lo mismo es aplicable para Ganesha y Jesús.

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Ahora que si alguien desea crear una nueva religión basada en un unicornio omnisapiente y misericordioso es libre de hacerlo. Pero no por ello debo tomarlo en serio. Luego, si esta doctrina, llamémosla unicornianismo, se hace popular y trascendiera por siglos, sigue siendo tan poco sólida como cuando fue fundada. Vale lo mismo para el cristianismo, el hinduismo, el islam y la cienciología.

Podríamos pensar que los creyentes en Ganesha o Jesús tienen buenas razones para creer en sus deidades, pero no hay tales. Ninguno de los seguidores de Ganesha, Jesús o Jehová ha visto a sus deidades. Aún así, curiosamente, hay un grupo cristiano que se autodenominan Testigos de Jehová. ¿Con solo creer como cierta la Biblia, hace a los "Testigos de Jehová" testigos de la existencia del dios del Antiguo Testamento? En este caso los que tomaran como cierto el Majá Ganesha se harían testigos de la existencia de Ganesha o los que creyesen como cierto La Odisea serian Testigos de la existencia de Atenea. ¿Notan la subjetividad de las religiones?

La católica sor Teresa de Jesús o la adventista Elena G. de White afirmaron haber visto a Jesús en visiones. Con seguridad las tuvieron, pero a la luz de la neurología actual es fácil explicar sus visiones como epilepsia de lóbulo temporal. Otros creyentes han logrado ver a sus deidades bajo el uso ritual de la ayahuasca, el peyote o el hongo Amanita muscaria, pero todas estas experiencias también se pueden explicar desde la neurología.

Aquellos creyentes que no han visto sus deidades por una epilepsia de lóbulo temporal u otro mal neurológico, o el efecto de sustancias químicas sobre las neuronas se quedan con tan solo la fe, la tradición, su adoctrinamiento y sus sensaciones interiores como razones para creer. Pero no son buenas razones.

El ateo no acepta las sensaciones interiores de los seguidores de Jesús o de Ganesha, ya que los creyentes de todos los credos las han tenido. Con seguridad los adoradores de Amón-Ra y de Horus en el antiguo Egipto tenían la sensación interior de la existencia de sus dioses y que sus plegarias eran escuchadas.

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La tercera razón por la que no creo en Ganesha ni en Jesús es porque las historias que se tejen a su alrededor son demasiado míticas, primitivas, triviales y, voy a decirlo, tontas.

Según los hinduistas, Ganesha (también llamado Vinayaka) primogénito del dios Shiva y de la diosa Parvati, recibió su cabeza de elefante de una forma curiosa. Estando el dios Shiva en una guerra, Parvati le fue infiel a su divino esposo con un guardia, quedando encinta de Ganesha. Shiva, al regresar de la guerra se enfadó por la infidelidad y decapitó al joven Ganesha. A consecuencia de este acto, Parvati quedó sumamente entristecida, lo que afectó a su esposo. Shiva, ya un poco más sensato -pues que culpa ha de tener la criatura de las andadas de su madre- decidió darle la cabeza del primer ser que pasara, y sucede que el primer ser en pasar delante de la puerta fue un elefante.

Esta es una pintoresca historia, para ser contada a los niños en la escuela, motivar su redacción y para que hagan dibujos. Muy pocos de nosotros tomaríamos esta historia como un hecho histórico. Pero no es así para los hinduistas. Ellos, desde pequeños -volvemos al entorno cultural- fueron adoctrinados que este relato fue real. Algo similar pasa aquí cuando a los pequeños, en cada novena o culto en la iglesia, les cuentan el relato del nacimiento virginal de Jesús, y en semana santa que Jesús murió por nuestros pecados, como si fueran hechos verdaderos.

Una mente escéptica preguntaría ¿Cómo podría empalmarse la anatomía de la cabeza de un elefante con una anatomía humana, músculo por músculo, nervio por nervio, vena por vena? ¿Y si lo que se le trasplantó fue la cabeza, cómo es que Ganesha no perdió la memoria o sus recuerdos al tener otro cerebro? ¿O más bien no sería que el elefante recibió un nuevo cuerpo, en lugar de Ganesha una cabeza, ya que la mente es resultado de la función del cerebro? Pero de seguro un sacerdote hindú daría una respuesta que elimina todo cuestionamiento: Shiva es todopoderoso el sabe como hacerlo, o son cosas de los dioses. ¿Le resultan familiares estas respuestas? Pues si, cuando los ateos cuestionamos los relatos bíblicos y presentamos objeciones racionales, que los autores de la Biblia nunca enfrentaron porque vivieron en una época sin ciencia, los cristianos responden: Dios es todopoderoso, o son cosas de mi Dios.

En el caso de Jesús, no pude decirse que es tan inexistente como Ganesha o los unicornios. Jesús con su mensaje de revocar la ley del talión, esa del "ojo por ojo, diente por diente", se convirtió en un humanista, un pacifista que en medio de los sofocantes tiempos del imperio romano, le hace merecedor de una mención importante. Pero de ahí a decir que multiplicó los panes, que caminó sobre las aguas, que resucitó, que ascendió a los cielos y que murió por mis pecados, hay un trecho inmenso. Es igual de monumental a creerse como cierta la cirugía que unió la cabeza de un elefante al cuerpo de Ganesha.

Para el caso de la historia de la vida de Jesús tengo que decir que esta fue escrita muchos años después de su muerte por personas que no fueron testigos oculares, y que de los varios evangelios disponibles la Iglesia Católica decidió arbitrariamente, ya pasados varias décadas, que evangelios creer como ciertos y cuales no. Esto me permiten calificar los evangelios como poco confiables.

Los cristianos no solo le adjudican a Jesús innumerables milagros que no están documentados por fuente histórica alguna, sino que lo hacen dios, o parte de un dios trino, que extrañamente no son tres dioses sino uno solo. Además ponen a Jesús como creador del universo, y como receptor de las plegarias de miles personas, modificando extraordinariamente la vida de este personaje. Tremendo salto sin una pizca de evidencia.

La historia de la hazaña redentora de Jesús es tan absurda como la de la forma como Ganesha obtuvo su cabeza de elefante. Dicen los cristianos que Jesús tuvo que morir para que fuéramos salvos. ¿Pero, quien determinó que la redención debería ser de esta forma? Bueno, el propio dios trino del que Jesús hace parte. Esto para limpiar el pecado cometido por Adán y Eva. Pero ocurre que Adán y Eva no existieron. Son personajes de otro mito, de un mito creacionista, al mismo nivel que la historia chibcha de Bachué y su hijo. ¿Ósea qué Jesús decidió venir a la Tierra a sabiendas que seria torturado y muerto por un pecado cometido por personajes de un mito?, ¿No bastaría simplemente en que cada pecador se arrepintiera y enmendara su error? Añadamos a lo anterior que el pecado original fue provocado por una serpiente parlante. Serpientes que hablan, un dios con cabeza de elefante. ¿Qué sensatez hay en todo esto?

La cuarta razón por la que no creo en Ganesha, Jesús y otras deidades es porque estos dioses fueron creados para llenar el vacio explicativo en tiempos primitivos. Todos los pueblos han creado historias fantásticas para explicarse el origen del mundo y de la humanidad. Estos mitos ya no son necesarios porque tenemos una herramienta mucho más precisa para conocer el mundo: la ciencia.

Gracias a la ciencia podemos saber que somos producto de un proceso evolutivo. No provenimos de la diosa Bachué que surgió de las aguas de la laguna de Iguaque con un niño en sus brazos, ni del maíz a causa de los dioses mayas, ni fuimos hechos del barro por Jehová, como narra el mito hebreo. La reticencia a la evolución biológica, por parte de muchos cristianos es fruto del adoctrinamiento religioso. "No la aceptamos porque contradice la Biblia", dicen. También por una mala comprensión de la ciencia -"la evolución dice que todo surgió de la nada", o "es afirmar que un mono bajo de los árboles y se hizo humano", o por una combinación de ambos, analfabetismo científico y adoctrinamiento bíblico.

En este punto alguno podría decir, entonces, ¿de dónde salió todo? la existencia de algo en lugar de la nada demanda un creador. A lo que respondo que no todo requiere un creador, pues de ser así ¿quién creó al creador? La respuesta del creyente es similar a pagar una deuda contrayendo otra.

Con frecuencia los creyentes recurren al argumento del diseño para sustentar su creencia en la existencia de un dios. El flagelo de las bacterias o el ojo de los vertebrados son muy complejos para haber aparecido por mecanismos naturales entonces debe haber un diseñador, afirman. Este argumento genera una respuesta y un interrogante. La respuesta: La biología ha mostrado que la evolución no forma estructuras de la nada, sino que rediseña y modifica estructuras existentes. Así el ojo de los vertebrados con un cristalino, que enfoca la luz surgió de un ojo sin lente, y así podemos remontarnos paso a paso hasta una sencilla capa de células fotosensibles. Un ojo de visión difusa, pero mejor a no tener ninguno.

Y el interrogante es: ¿Si un ojo por ser complejo requiere un diseñador, cuánto más un ser capaz de organizar todo el Universo, y de escuchar millones de plegarias por minuto y conocer la vida de cada humano, además de juzgarlas? En este punto se hace evidente que la evolución gradual, tanto de la vida por selección natural, del planeta, el sistema solar y el universo, a través de cambios naturales y muchas veces graduales, es más explicativa y hace innecesaria las explicaciones que invocan a Jehová, Amón, Bachué o Brahma.

Obviamente, hay muchas cosas que la ciencia aún no conoce. Pero no por eso no me atrinchero en la fe y oculto mi ignorancia con un "Dios lo hizo así". Es más honesto decir "aún no se sabe" a afirmar que fue hecho por un ser del cual menos evidencias hay. Durante siglos muchas cosas que se desconocían, como la naturaleza de la luz, el origen humano, o la naturaleza de la herencia biológica permanecieron esquivas al conocimiento, pero gradualmente la ciencia fue desvelando el misterio. Y en ningún caso la hipótesis de Dios fue necesaria.

El poder explicativo que la ciencia tiene, y la certeza de sus afirmaciones que se hace evidente en el desarrollo de la tecnología ha disgustado a muchos de los defensores de la creencia en dioses. La oposición a las ideas de Copérnico, Galileo, Darwin, Gamow y muchos otros son famosas.

Algunas personas me dicen: Bueno, puede que un dios personal atendiendo miles de millones de plegarias por hora, como un gran call center cósmico, sea poco probable, ¿pero, no crees que debe haber una fuerza o energía sobrenatural en el Cosmos? Pero, ¿por qué habría de ser sobrenatural esta fuerza? Si se trata de fuerzas cósmicas, acepto cuatro y no una. Estas son la fuerza de gravedad, el electromagnetismo, las interacciones fuertes y las interacciones débiles. De estas cuatro fuerzas tenemos suficientes evidencias, y se puede aprender mucho de ellas estudiando física. Pero, aceptar una fuerza sobrenatural requiere una gran evidencia la cual ninguno de sus defensores ha presentado hasta el momento.

La quinta razón por la que no creo en Ganesha, ni en Jesús es que pienso que el mundo está mejor sin que creamos en dioses. Si pusiéramos un punto rojo en un mapamundi en cada lugar donde hay un conflicto armado y violación de los derechos humanos, sin lugar a dudas muchos de estos puntos corresponden a conflictos religiosos. La mayoría de ellos en el borde de la expansión del islam: Cachemira, Filipinas, Nigeria, Somalia, Indonesia. Pero también habría muchísimos puntos rojos en países ya islamizados, como Irak, a causa de los carros bombas entre chiitas y sunitas, cuya cuenta ya perdí. Esto muestra que dentro del mismo islam no existe la paz que le quieren imponer al mundo por la fuerza.

La historia de Europa antes del laicismo también me apoya: La persecución de judíos a manos de cristianos, la masacre de hugonotes en Francia en manos de católicos, o de albigenses también a manos de católicos. Súmenle a la anterior lista la expansión del Islam en el Viejo Mundo y el avasallamiento de los pueblos indígenas de América, África y Australia por los colonos cristianos. La idea de la adoración correcta a un dios, o la del dios verdadero, ha llevado y lleva a un derramamiento de sangre cruel y cuando menos ha producido la discriminación de los hombres de ciencia, del que cree otra cosa, de las mujeres, de los homosexuales, y de los ateos.

Con frecuencia sacerdotes, pastores y rabinos nos dicen que la religión es un baluarte para los valores morales de la sociedad. Pero, ¿qué tiene creer en que Jesús no fue tan solo un humano sino qué es dios, con la práctica de la generosidad, la honradez y la responsabilidad? El argumento teísta, hecho famoso por Dostoievski, "de no existir Dios todo nos seria permitido", se cae al analizar casos como los de Suecia, Noruega, Dinamarca o Nueva Zelanda. Estas naciones tienen un gran porcentaje de no religiosos y ateos, y no están sumidas en el caos. De hecho tienen un nivel de vida muy alto, además de ser reconocidos por su orden y civismo. De ser cierto el argumento teísta las cárceles del mundo estarían llenas de ateos y agnósticos, pero este no es el caso. De hecho los países más fuertemente religiosos, como el musulmán Iraq y el cristiano Estados Unidos muestran altos niveles de violencia.

Tengamos en cuenta que en la moral cristiana consintió la esclavitud y la persecución religiosa por siglos o que la moral católica jamás se ha pronunciado en contra de una práctica tan cruel como es el toreo. La moral islámica permite el castigo físico a las mujeres y convierte a los no musulmanes en personas de segundo rango. Pretender que la moral judeocristiana o la islámica es superior a la moral humanista secular es absurdo. Los ateos también podemos vivir una vida moral y decente sin necesidad de intoxicar nuestro intelecto con mitos de creación y redención.

La sexta razón por la que no creo en Ganesha ni en Jesús es porque el consuelo psicológico de las religiones es un consuelo engañoso.

Para los creyentes de Ganesha y de Jesús, su fe les reporta un alivio psicológico. Podría pensarse que esto es una evidencia de su existencia, pero no lo es. Es solo una explicación del por que persisten estas creencias. Pero incluso, si se analiza de forma escéptica la bondad de las deidades, estas dejarían mucho que desear. Los cristianos toman como verdaderas las palabras de la Biblia, adjudicadas a Jesús que dicen: "¿Acaso no se vende un par de pájaros por unas monedas? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae en tierra, sin el consentimiento del Padre que está en el cielo." ¿Entonces, que podemos decir del par de bombas atómicas que cayeron sobre Hiroshima y Nagasaki?

Ya en la Grecia clásica se había planteado el dilema entre la idea de un dios bondadoso y a la vez omnipotente. Fue Epicuro de Samos quien dijo "¿Está dispuesto Dios a prevenir la maldad, pero no puede? Entonces no es omnipotente. ¿Puede hacerlo, pero no está dispuesto? Entonces es malévolo. ¿Es capaz y además está dispuesto? Entonces, ¿De dónde proviene la maldad? ¿No es él capaz ni tampoco está dispuesto? Entonces, ¿Por qué llamarlo Dios?"

La séptima razón por la que no creo en Ganesha ni en Jesús es que una creencia no debe basarse en el temor. Muchos de los adeptos al dios Jesús predican que para evitar ir al infierno uno debe creer en él. Los creyentes del misógino Alá dicen lo mismo. Los de Ganesha, afortunadamente, no amenazan con la condenación. Aparte de la falta de evidencias aportadas sobre su dios, habrá que añadirles las del infierno.

Algunos cristianos dicen ¿Y qué tal que al morir te des cuenta que Jesús existe y te condenes? Esta no es una buena razón para creer en Jesús. ¿Y qué tal, apreciado cristiano, que al morir te des cuenta que Alá es y dios y te condenes por haber creído en la trinidad, en que Jesús es dios, y por no haber aceptado el Corán? ¿Y qué tal que al morir te encuentres con Anubis, el dios egipcio con cabeza de chacal, conduciendo tu espíritu para ser puesto en la balanza, y decida que no fuiste los suficientemente bueno, porque en vez de apadrinar a un niño huérfano o ayudar a las victimas de un desastre natural decidiste darle el 10% de tus ingresos a los pastores cristianos?

nocreoenjesus04.jpg Creer en Ganesha, Jesús, Alá, Bachué o los unicornios es resultado de un acto de fe y por lo tanto ajeno a la razón. Ser ateo es no creer en dioses, y no es cuestión de rebeldía. Ser ateo es cuestión de honestidad intelectual frente a la ausencia de evidencias aportadas por los creyentes. Es cuestión de racionalidad frente a los credos religiosos, que ignoran que la investigación escéptica, la búsqueda de evidencias y la promoción de valores humanistas son más útiles que el anquilosamiento en la visión, tanto del mundo como moral, de personas que vivieron en un pasado ignorante, y con menos derechos humanos. Ser ateo es tener el intelecto libre

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Domingo, 20 de septiembre de 2009
Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempo del rey Herodes, unos magos que venían de oriente se presentaron en Jerusalén diciendo: ¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el oriente y hemos venido a adorarle»
Mateo, 2,1.

 

Ahí empezó todo. Y en apenas una centena de palabras más. Porque la historia de la adoración a los Reyes Magos, no es más que un párrafo marginal dentro de la Biblia. ¿Por qué con el tiempo fue ganando tanto peso? Yo no creo que fuese la visión comercial de un triste escriba. Los detalles —que eran tres, cómo se llamaban...— fueron viniendo con los siglos; y hasta el XIV no apareció el rey negro, que introdujo el monje Beda. Y menos mal, sino habría que haberlo inventado ahora con calzador; al respecto, que aún no haya intentado nadie —que yo sepa— transformar a, digamos, Gaspar en Gaspara, es prueba irrefutable del poder que todavía mantiene la Iglesia.

El caso es que, suponiendo —que es mucho suponer— que lo del primer párrafo de este texto pasara de verdad, sucedió UNA sola vez y con UN solo niño.

Y hoy, veintiún siglos después, sucede cada año y con millones de niños, con una diferencia fundamental: el regalo de los Reyes Magos era, finalmente, para José y María[1], mientras que ahora el regalo es para el niño, prueba irrefutable de que en nuestra sociedad el niño es el rey. Y la mirra, el incienso y el oro han sido sustituidos por la Playstation, la Barbi y el Action Man, otra prueba irrefutable, ésta de que la humanidad sí avanza. Nada que objetar sino fuese porque toda esa ilusión y ofrenda se funda en una falacia. Impune y alevosa, diría. Porque utiliza la disposición del niño a creer y su ignorancia del mundo que le rodea para convencerle de que todos esos regalos que se encuentra el día seis por la mañana se los trajeron los Reyes Magos.

En la primera fase de esta Mentira, el niño, imbuido desde pequeñito en la cultura del regalo mágico, no duda jamás: cree a pies juntillas lo que le digan[2]. En una segunda fase, quizás a partir de los seis años, cinco si el niño salió espabilado, el querubín empieza a plantearse algunas cosas: cómo hacen para estar en todas las casas a un tiempo, cómo tienen tantos juguetes, la ubicuidad de las cabalgatas... Los papás salen del paso, como pueden —tienen ayudantes, son magos, esos están disfrazados pero los de verdad...—, pero es en este momento donde la Mentira se agranda por reincidencia y por crear subMentiras que salven la Mentira primera. La tercera fase es un cachondeo. El niño —de ocho, nueve, diez, once años—, ya dotado de algunas de las características mentales del adulto, sabe a ciencia cierta que los Reyes Magos son sus padres; por su lado, los padres saben que el niño lo sabe; y el resultado es el lógico: ambas partes hacen creer al otro que no saben nada. El círculo Mentiroso se cierra así haciendo participar al niño en la Mentira ideada por los progenitores. Yo miento, tu mientes, él miente... También es cierto que hay niños que, afectados por los efectos secundarios de la Mentira, con diez u once añitos siguen creyendo firmemente en los Reyes Magos y tiene que venir un vecino a decirle que si es tonto, que los Reyes son tus padres, hombre, que a tu edad... y el niño desolado por la verdad acude a sus papás y les pregunta, y ahora sí le dicen la verdad porque la Mentira ya no es rentable y el niño llora y llora al ver que todo un mundo se le viene abajo. ¿Lo han cogido? Sí, yo era uno de ellos. Y debía de ser sumamente inocente. Recuerdo ir con mi padre a ver la Cabalgata de Reyes con unos 8 años. Pasaban las carrozas, tiraban caramelos y la gente se agolpaba para ver a los primeros y coger los segundos. Cuando pasó la carroza con el Rey Baltasar —ya saben, el de color: los otros son en blanco y negro— veo cómo éste se levanta de su trono, mira hacia nosotros y, haciendo aspavientos con los brazos, grita con todas sus fuerzas: TARACIDO, TARACIDOOOOOO, TARACIDOOOOOOOOOOO.

Que pasen ustedes un feliz año, quiéranse mucho y Miéntanse.

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[1] Porque ya me dirán ustedes qué demonios iba a hacer un bebé con una piedra y dos variedades de resinas aromáticas.


Publicado por maollanes @ 23:42
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La sobrina de Antonio María Rouco Varela, actual cardenal arzobispo de Madrid y presidente de la Conferencia Episcopal Española, Magdalena Rouco Hernández (Tenerife, 1981), posa desnuda en el número de mayo de la revista Interviú y carga contra su tío en un polémico reportaje
La sobrina del cardenal Rouco posa desnuda y carga contra su tío
La sobrina de Antonio María Rouco Varela, Magdalena Rouco Hernández en la imagen de la portada /   Imagen de portada de Interviú

Cuando era pequeña, Magdalena Rouco rezaba a diario. Su familia era muy religiosa, sobre todo su padre, quien veneraba a su hermano pequeño, el actual cardenal. "Mi padre nos hizo ver a mis hermanos y a mí que mi tío era un ser superior, una especie de santo", recuerda Magdalena.

Pero mucho ha llovido desde entonces y grandes han sido las decepciones que el arzobispo de Madrid ha causado a su sobrina, según asegura: "A través de mi tío he descubierto la hipocresía de la Iglesia, que predica una cosa y hace la contraria. Mi tío no se cansa de repetir que la familia es sagrada, que hay que respetarla y luchar por ella, pero luego él desprecia y abandona a la suya".


Publicado por maollanes @ 1:20
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Domingo, 13 de septiembre de 2009
La creencia de que un zombie judío cósmico que era su propio padre que se mando a matar el mismo para perdonar los pecados que el ya sabia que pasarían, puede hacerte vivir para siempre si simbólicamente comes su carne y le dices telepáticamente que lo aceptas como señor, de modo que pueda extraer de tu alma una fuerza maligna que actualmente toda la humanidad tiene porque una mujer sacada de una costilla fue convencida por una serpiente que hablaba para que se comiera el fruto de un árbol mágico que el mismo creó...Sí, esto es super racional.(sarcasmo)

Y como yo no me creo esa historia super racional soy un tonto, necio, irracional, inmoral, desquiciado y me quemaré en el infierno por toda la eternidad etc, etc. (mas sarcasmo)

Dios no es otra cosa que una invención del hombre para satisfacer sus irrealizables anhelos de infinidad, para mitigar su miedo a la muerte y su angustia frente a la desesperación. El deseo de la inmortalidad y las religiones no son más que el intento del hombre por escapar de la alienación y el sufrimiento causados por un orden económico, injusto y explotador. Todo lo demás son mitos sobre mitos, y es bien sabido que los mitos responden siempre a situaciones reales idealizadas bajo la forma de una historia atrayente.

He aqui unas de mis frases ateas favoritas.

El Dios del Antiguo Testamento es
probablemente el personaje más desagradable de toda la ficción: celoso y orgulloso de serlo; un ser mezquino, injusto y obsesionado con el control; un vengativo limpiador étnico, sediento de sangre; un misógino, homófobo, racista, infanticida, genocida, filicida, pestilente, megalómano, sadomasoquista; un matón caprichosamente malévolo.
(Richard Dawkins)

Durante muchas edades hubo brujas. La Biblia lo decía. La Biblia mandaba que no debía permitírseles vivir. Por lo tanto la Iglesia, después de hacer su trabajo pero de forma ociosa e indolente por 800 años, tomó sus cuerdas, tenazas y atizadores, y se puso a hacer su sagrado trabajo con ganas. Trabajó duramente día y noche durante nueve siglos y metió en prisión, torturó, colgó y quemó hordas y ejércitos de brujas, y lavó y limpió al mundo cristiano con su malvada sangre. Luego se descubrió que no existían las brujas, ni las había habido nunca. Uno no sabe si reírse o llorar.
(Twain)

Rezar: Pedir que las leyes del universo sean anuladas en beneficio de un solo peticionante, confesadamente indigno.
(A.Bierce)

No puedo autoconvencerme de que de un dios benéfico y omnipotente habría diseñado y creado las avispas parásitas con la expresa intención de que se alimentasen de los cuerpos vivientes de las orugas.
(Charles Darwin)

Si sólo hay un Creador que hizo al tigre y al cordero, al guepardo y a la gacela, ¿a qué está jugando? ¿Es un sádico que disfruta siendo espectador de deportes sangrientos?.
(Richard Dawkins)

Me enferman todas las religiones. La religión ha dividido a la gente. No creo que haya ninguna diferencia entre el Papa usando un gran sombrero y desfilando por ahí con un incensario, y un africano que se pinta la cara de blanco y le reza a una piedra.
(Howard Stern)

Donde es un deber adorar al sol, es bastante seguro que sea un crimen investigar las leyes del calor.
(John Morley)

Si vamos a enseñar 'ciencia de la creación' como una alternativa a la evolución, entonces también deberíamos enseñar la teoría de la cigüeña como alternativa a la reproducción biológica.
(Judith Hayes)

Dios dice haz lo que quieras, pero toma la decisión incorrecta y serás torturado por toda la eternidad en el infierno. Esto, señor, no es libre albedrío. Sería semejante a un hombre que le dice a su novia: haz lo que desees, pero si eliges dejarme te seguiré el rastro y te volaré los sesos. Cuando un hombre dice esto, lo llamamos un psicópata, y pedimos a gritos que sea encarcelado o ejecutado. Cuando dios dice esto mismo, lo llamamos 'amor' y construimos iglesias en su honor.
William C. Easttom II

Cuando uno ve una cruz en el suelo, usualmente significa que alguien fue enterrado allí o que alguien murió allí. ¿Quizá al usar esa cruz colgando del cuello, lo que ellos tratan de decirnos es que están muertos desde el cuello hacia arriba? Eso explicaría muchas cosas.
Wayne Aiken

Publicado por maollanes @ 1:33
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