Mi?rcoles, 22 de julio de 2009
Bueno, monarcas absolutistas, dictadores nacionalcatólicos... todos ellos hicieron grandes desmanes en nombre de Dios, de la Biblia, del crucifijo... y es que la Religión es algo tan personal, que no debería salir de ahí, por muy tradicional que sea la costumbre de jurar.
Si alguien quiere jurar a alguna religion, sea la que sea( yo por ejemplo juraria un cargo publico ante Danu y Lug) que lo haga en la intimidad de su casa/templo no como un acto publico. Eso me parece lo mas correcto

A Dios lo que es de Dios, y al César lo que es del César.

Los hebreos podrán seguir con sus estrellas de david tatuadas y los cristianos con sus cruces al cuello. Nada q ver con q la vida pública sea aconfesional y se deje ya de jurar ante dios (ante cualquier dios). Así todos estamos representados, y luego cada cual en su privacidad lo celebre como quiera.

Tomo de la Wikipedia: ”El estado aconfesional se distingue del confesional en que no se reconoce una religión oficial, aunque se firman tratados de cooperación con distintas comunidades de creyentes. El estado laico se distingue en que no establece tratados de colaboración, y rechaza en los cargos públicos manifestaciones de carácter religioso (liberar la esfera pública de la influencia religiosa)”. Vamos, que ojalá fuéramos un Estado laico

Es increible que en un pais que en Dios no cree ni los curas, un pais que los que van a misa es porque se lo han inculcado de jovenes, un pais que todavia tiene millones de ciudadanos que no saben diferenciar a Dios de Jesucristo,un pais en el que nadie ha leido la biblia y que, por supusto nunca la leerá porque a la iglesia española nunca le ha interesado que la borregada la lea, debido a la cantidad de salvajadas,contradicciones, mentiras y otras aberraciones ( y Dios dice: YO SOY LA VENGANZA) (menudo Dios), repito ,es inconcebible que cada vez que se habla de cosas relacionadas con la gran mentira se monten estas discusiones bizantinas en la suciedad española, perdón, en nuestra sociedad

La "escala" del "problema" sigue siendo la misma de siempre: la prepotencia de la Iglesia Católica. Para ellos, todo está y debe seguir estando impregnado, controlado y autorizado por ellos. En su "argumentario", el Estado no es más que un "poder temporal" y, como tal, debe estar sometido a la superior autoridad del "poder eterno" que ellos encarnan. Por eso se dedican al juego de palabras (menos mal que, de momento, no envían a nadie a la hoguera) para, fiados en esa "ignorancia del vulgo" que tanto les interesa fomentar, intentar ridiculizar los intentos de llevar a efecto la radical separación entre Estado y religión (la que sea)

Hay gente que convierte cualquier alusión religiosa en ofensa personal: allá ellos. Y es cierto que a la mayoría le trae al fresco si hay crucifijos o no en las escuelas. Si quieres que te diga la verdad a mí sí me molesta, una vez denunciada la situación LA REALIDAD es que ese crucifijo no puede presidir actos públicos ni escuelas públicas en estados laicos. Todo lo demás es demagogia.

Publicado por maollanes @ 16:44
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Martes, 07 de julio de 2009
En un pueblo muy católico de Latinoamérica cuyo nombre no voy a revelar, vivía María José; la tercera mujer de una familia de 17 hermanos, cuyo hogar era una choza de paja poco higiénica y en la cual se cocinaban los alimentos en el suelo, con leña y agua sucia del río del cual sustraían sus peces, el cual era su único sustento.

En ese pueblo de 6 mil habitantes, y todos fieles a la iglesia Católica, el cura obligaba a los padres y madres a que bautizaran a sus hijos con nombres bíblicos o nombres de santos católicos.

María José se enfrentaba a un problema: Un turista que visitaba el pueblo, le dijo que ella y sus hermanos debían irse a la ciudad para recibir educación e ingresar a la escuela, porque sino, todos iban a quedar viviendo como salvajes por el resto de sus vidas en su propio pueblo insalubre, sin luz eléctrica ni agua potable y en el que todos los días moría un niño de alguna enfermedad como el cólera, infecciones, y hasta por simples resfriados.

En el centro del pueblo; que parecía una aldea de la época medieval; está ubicada la iglesia Católica y la casa del cura, la cual era muy visitada por los feligreses, en especial por los niños y niñas que se encerraban con el cura en su habitación largas horas, para recibir el amor de Cristo.

María José, como cualquier otro católico que no posee la capacidad de tomar sus propias decisiones, fue a consultar al cura, sobre aquella incertidumbre que le preocupaba y la atemorizaba.

El cura, luego de oír que María José le dijo que ella quería recibir educación en la ciudad, el cura; preocupado por la noticia le habló diciendo: “La ciudad es satánica, el diablo está en todas partes, existen unos lugares llamados escuelas, colegios y universidades en los cuales enseñan ciencia, la cual es demoníaca y va en contra de Dios; y allí, hasta enseñan que los humanos evolucionamos de los primates y ellos son nuestros primos del reino animal…… esto es muy satánico, ave María purísima sin pecado concebido, amén, amén, amén.”

María José Luego de escuchar las sabias palabras del cura, rezó 50 padre nuestros, con 60 ave Marías y decidió NO irse a la ciudad para recibir educación.

Cuando el cura salía de gira con rumbo hacia la ciudad para comprar sus alimentos en un supermercado, y para comprarle sustancias ilícitas a un vendedor en un callejón oscuro de la urbe de la ciudad, el cura se transportaba en su automóvil último modelo, con dvd con pantalla plasma, aire acondicionado y todas las extras, el cual fue comprado con el diezmo que los católicos del pueblo le dan al padre en las misas.

Todos los habitantes del pueblo católico miran con asombro cuando el padre anda en su automóvil y comentan entre sí: “Allí va el padre en su caballo celestial” “Es un transporte de Dios” “Cuando el cura sale por las noches, va a visitar a Dios en los cielos, y otras veces va a pelear con los demonios y con el diablo.”

Una madrugada, todo el pueblo escuchó un grito de terror, el cual provenía de la choza de Magdalena; una mujer de 35 años que vivía sola; nadie del pueblo se dirigió hacia la choza de la mujer, para ver que le pasaba. Fue hasta la mañana siguiente cuando salió el sol, que la gente del pueblo se acercó a la choza. Nadie se atrevía en ese pueblo a salir de noche de sus chozas, porque sus habitantes le tienen terror a los demonios, espíritus y duendes malignos, que según los habitantes del pueblo Católico, estos salen en la oscuridad de la noche y hasta hacen sonidos.

Según un habitante católico del pueblo, un ser demoníaco que él escucha en las noches, hace el siguiente sonido: “buuooo” “buuooo,” y según este hombre ese demonio se esconde arriba de los árboles.

Magdalena fue encontrada muerta en el suelo de su choza, ella fue apuñalada más de 7 veces en su vientre, pero aunque resulte increíble, los habitantes del pueblo creyeron que fueron los demonios y los espíritus malignos quienes asesinaron a Magdalena.

El cura del pueblo; que se suponía que debía ir a la ciudad para denunciar el hecho ante las autoridades, no hizo más que quedarse callado para su conveniencia y para la conveniencia de La Iglesia.

El cura le siguió la corriente a la gente del pueblo católico y aceptó que fueron los “seres sobrenaturales y malignos” quienes acabaron con la vida de Magdalena.

A raíz de este hecho, el pueblo que vivía en un ambiente religioso o esquizofrénico, empeoró dramáticamente.

Después del hecho, los habitantes del pueblo dejaron de dormir por las noches por miedo a los seres malignos que ellos mismos inventan y comenzaron a multiplicar sus estatuas e imágenes de Santos y Vírgenes que poseían en sus chozas. En una choza se encontraron 22 estatuas de Santos, vírgenes y Cristos.

Cada persona cargaba en su cuello y manos a veces hasta veinte escapularios o amuletos de la suerte con imágenes de Divinos Niños, Cristos, Santos y Vírgenes.

La gente católica de este pueblo, se robaban entre sí estas codiciadas estatuas e imágenes religiosas, las cuales son suministradas por La Iglesia Católica.

A un señor llamado Juan Pedro, le arrebataron sus estatuas de Ángeles y Santos y a raíz de esto, quedó en shock y no volvió a comer ni a beber, muriendo 3 días después del robo que le hicieron.

Como la gente del pueblo estaba trastornada por la iglesia Católica, desarrollaron un sinnúmero de enfermedades mentales, entre ellas: esquizofrenia, paranoia, trastorno obsesivo compulsivo, etc.

El cura, para explicar lo que le pasaba a la gente del pueblo dijo en la misa las siguientes palabras: “Cada habitante de este pueblo está siendo poseída por demonios eso les pasa porque están perdiendo la Fe en Dios”

Desde entonces el cura comenzó a hacerle exorcismos a la gente del pueblo, y la mayoría murió, ya que no volvieron a alimentarse bien y el cólera, la malaria y otras enfermedades acabaron con sus pobres vidas.

Los habitantes del pueblo Católico, para tratar de aplacar a los demonios, le exigían al Cura que les proporcionara veladoras para encender en sus altares, y el padre les suministraba el producto; pero como los católicos son obsesivos, los altares dentro de las chozas, además de poseer más de 20 estatuas e imágenes Católicas, también poseían más de 40 veladoras encendidas, y esto ocasionó un fuego masivo que consumió al pueblo en una noche y acabó con casi todas las vidas de los habitantes del pueblo Católico. Las familias murieron calcinadas dentro de sus chozas; aparentemente debido a que no se atrevían a salir de sus chozas, por miedo a los espíritus y demonios a los que les tenían tanto miedo.

Solamente sobrevivieron 10 habitantes, los cuales fueron encontrados dentro de la iglesia de cemento, abrazados y aferrados de pies y manos a las estatuas de los Santos, Cristos, Vírgenes y Ángeles que son casi del tamaño de un ser humano y que todos podemos encontrar dentro de las Iglesias Católicas.

El fuego masivo fue visto desde la ciudad y las autoridades por fin fueron a visitar aquel pueblo, pero fue demasiado tarde porque el pueblo ya había desaparecido. Solo quedaron en pie la Iglesia y la casa del Cura, las cuales fueron construidas con cemento. Al Cura no le quedó más remedio que irse en su automóvil último modelo con rumbo hacia la parroquia Católica de la ciudad para esperar una nueva orden que le diera el Papa Benedicto XVI.


El cura explicó que fue un milagro y una intervención divina que hayan sobrevivido 10 personas; y todos los católicos que oyen esto, quedan fascinados con este relato

Publicado por maollanes @ 2:15
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