Martes, 28 de abril de 2009

Después de leer las últimas declaraciones relacionadas con la doctrina de la Iglesia en materia de reproducción, estoy en condiciones que afirmar que es mentira que la Iglesia defienda la vida: si no sigues sus dictados morales, te prefieren muerto.

Esa es la idea que predica la Conferencia Episcopal. Y no lo digo yo, que lo dicen ellos. Veamos:

Aún estamos sorprendidos de saber que la Iglesia condena al primer bebé que nació para salvar a su hermano de una enfermedad incurable. Debido a los métodos de selección embrionaria que se utilizaron para que naciera un bebé sano que pudiera ser donante compatible, la Iglesia se opone a esta práctica médica. Para la Iglesia, este bebé no debería haber nacido y su hermano debería haber muerto.

En su reciente viaje a África, el vice-Dios Maledicto XIV dijo que el uso del preservativo solo agrava el problema, y en occidente por muy católicos que seamos (o no) nos cuesta entender cómo un miembro de la ONU puede pasearse impunemente por el mundo difundiendo un mensaje peligrosísimo para la salud pública que va en contra de los dictámenes aprobados por la propia ONU, por la Organización Mundial de la Salud y por la evidencia empírica de que el uso del preservativo ha logrado contener la epidemia del SIDA en Europa y Estados Unidos que tantas vidas ha segado.

Y ahora el portavoz de la Conferencia Episcopal, Martínez Camino, nos aclara el significado de las palabras de su jefe: “Repartir indiscriminadamente preservativos contribuye a las relaciones sexuales promiscuas“. Acabáramos: lo que les preocupa no es el SIDA y la muerte inevitable que conlleva en el continente africano privado de los medicamentos que al menos contienen el desarrollo de la enfermedad. Lo que les preocupa es la promiscuidad, la moral sexual. Resumiendo: si no sigues la moral de la Iglesia Católica, y prefieres ir follando por ahí sin ton ni son, mejor que lo hagas _sin_ condón a ver si con un poco de suerte pillas un castigo divino en forma de SIDA y mueres entre dolores, por vicioso pecador. A ver qué es eso de ir poniéndole barreras de látex a los castigos divinos.

Vamos, que a la Iglesia no le interesa defender la vida sino la moral. Si no sigues los dictados de su moral, para ellos estás mejor muerto. Y todavía tienen la desfachatez de hacer campañas en contra del aborto con el pretexto de “defender la vida”. Disculpen que no me ría, porque la cosa es seria.

Después de leer las últimas declaraciones relacionadas con la doctrina de la Iglesia en materia de reproducción, estoy en condiciones que afirmar que es mentira que la Iglesia defienda la vida: si no sigues sus dictados morales, te prefieren muerto.

Esa es la idea que predica la Conferencia Episcopal. Y no lo digo yo, que lo dicen ellos. Veamos:

Aún estamos sorprendidos de saber que la Iglesia condena al primer bebé que nació para salvar a su hermano de una enfermedad incurable. Debido a los métodos de selección embrionaria que se utilizaron para que naciera un bebé sano que pudiera ser donante compatible, la Iglesia se opone a esta práctica médica. Para la Iglesia, este bebé no debería haber nacido y su hermano debería haber muerto.

En su reciente viaje a África, el vice-Dios Maledicto XIV dijo que el uso del preservativo solo agrava el problema, y en occidente por muy católicos que seamos (o no) nos cuesta entender cómo un miembro de la ONU puede pasearse impunemente por el mundo difundiendo un mensaje peligrosísimo para la salud pública que va en contra de los dictámenes aprobados por la propia ONU, por la Organización Mundial de la Salud y por la evidencia empírica de que el uso del preservativo ha logrado contener la epidemia del SIDA en Europa y Estados Unidos que tantas vidas ha segado.

Y ahora el portavoz de la Conferencia Episcopal, Martínez Camino, nos aclara el significado de las palabras de su jefe: “Repartir indiscriminadamente preservativos contribuye a las relaciones sexuales promiscuas“. Acabáramos: lo que les preocupa no es el SIDA y la muerte inevitable que conlleva en el continente africano privado de los medicamentos que al menos contienen el desarrollo de la enfermedad. Lo que les preocupa es la promiscuidad, la moral sexual. Resumiendo: si no sigues la moral de la Iglesia Católica, y prefieres ir follando por ahí sin ton ni son, mejor que lo hagas _sin_ condón a ver si con un poco de suerte pillas un castigo divino en forma de SIDA y mueres entre dolores, por vicioso pecador. A ver qué es eso de ir poniéndole barreras de látex a los castigos divinos.

Vamos, que a la Iglesia no le interesa defender la vida sino la moral. Si no sigues los dictados de su moral, para ellos estás mejor muerto. Y todavía tienen la desfachatez de hacer campañas en contra del aborto con el pretexto de “defender la vida”. Disculpen que no me ría, porque la cosa es seria.


Publicado por maollanes @ 2:10
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