Lunes, 09 de marzo de 2009
Es muy bueno y rentable, el poder jugar con el sentimiento humano es algo que permite a un individuo o grupo determinado acceder a las decisiones de miles y millones. Así bajo la premisa de ganarse el paraíso o de estar en el buen camino para poder tener la salvación eterna se entregan voluntades, acciones y sobre todo aquello tan mágico y poderoso llamado FE.

Y si uno considera lo anterior podría pensar que desde el papa hasta el cura de mi pueblo están totalmente convencidos que Dios no existe, que toda la iglesia es simple y puramente un negocio.

Y es que solo así podemos explicar la dedicación, afán y objetivo de la iglesia en la política o mejor en el poder.

Esta gran empresa dedicada a la trata de almas funciona de una forma peculiar y distinta en comparación con una empresa capitalista tradicional. Sus dependencias y sucursales están exentas en su mayoría de ciertos impuestos, como es el Impuesto de Bienes e Inmuebles (IBI). Este privilegio también se extiende a las residencias de sus directivos (obispos, canónigos y sacerdotes con cura de almas). La Iglesia Católica también está exenta de cotizar cuando solicita licencias de construcción. Continuando con esta serie de privilegios, los directivos (los obispos) y los “trabajadores” (curas) de esta institución religiosa no hacen la declaración de la renta. También está exenta de pagar el omnipresente IVA.

Además, en la reparación, actualización y modernización de sus infraestructuras se ve beneficiada por cuantiosas ayudas de los organismos públicos, de modo que el esfuerzo económico para acometer estas reformas en sus sucursales es mínimo.
Pero, todo lo anterior, es insignificante con la ventaja que supone obtener las cuantiosas subvenciones de parte del Estado. Por una parte, están los 23.525 (1) millones que el 36.6% de los contribuyentes atribuyen a la Iglesia mediante la cuota del IRPF destinada a fines sociales. Más otros 21.746 millones procedentes de los Presupuestos del Estado. Por otra parte, están las subvenciones, antes mencionadas, a los centros de enseñanza católicos concertados, los cuales son mayoritarios entre los concertados, superando con creces la cifra de 13.000 centros.

Esta empresa precapitalista, ha logrado adaptarse perfectamente a los requisitos del capitalismo. Gran parte de este “éxito” se debe a la ayuda (interesada) del Estado. Pocas empresas pueden contar con que alrededor del 30% de su presupuesto anual esté cubierto por subvenciones. Un presupuesto que ronda entre los 100.000 y los 150.000 millones por año, aunque seguramente suponga bastante más dado que esa cifra se ha estimado teniendo en cuenta sólo las 68 diócesis del estado español y no las más de 350 congregaciones religiosas (entre ellas los jesuitas o los dominicos) e incontables fundaciones de carácter religioso. Para hacernos una pequeña idea de por dónde debe rondar este presupuesto, hay que señalar que el Estado español financia a la Iglesia Católica con más de medio billón de pesetas al año (586.000.000.000 ptas.), para ver con más detalle este dato consultar DE FORMA CRÍTICAEl País del 19 de septiembre de 2001, págs. 36 y 37.
Por tanto, hablar del laicismo de este estado que padecemos no deja de ser una gran falacia.
También, es común que estas fundaciones supuestamente autónomas, estén íntimamente relacionadas con los obispados y arzobispados, puesto que un gran número de ellas se crean dentro de las diócesis, como la del obispado de Tui (Vigo). De este modo, las cuentas de unos no se mezclan con las de los otros pero los directivos de ambos organismos suelen ser los mismos (Véase la Fundación Emilio Álvarez de Valladolid, presidida por el arzobispo de la misma ciudad y albergando en sus filas diversos cargos de otras instituciones religiosas).

En 1999, la Iglesia creó su propia sociedad de inversión en bolsa llamada Umasges. Esta Sociedad de Inversión Mobiliaria de Capital Variable ha diversificado sus operaciones desde su creación, manteniendo inversiones en multinacionales como Nestlé, Nokia, bancos como el BBV, el Credit Suisse, el BSCH, HSBC European Equity, petroleras como Exxon, Total Fina Elf, y otras muchas empresas como Telefónica, Iberdrola, Sol Meliá, ...
Esto es otro granito más en una montaña de arena que atestigua que detrás de la idea de dios se encuentra una institución deseosa de poder, oculta tras su doble discurso y su hipócrita moral.

Otro granito de arena: el 80% del patrimonio histórico-artístico nacional está en manos de la Iglesia. A sus 22.500 sucursales o parroquias hay que sumar 40.000 centros de reunión, 120 seminarios, 3.000 centros caritativos, 4.768 colegios, 200 universidades, 103 catedrales, 538 hospitales, 354 congregaciones, 100.000 inmuebles, 400 museos, 100.000 hectáreas de tierras agrícolas,... ; una lista que viene a ratificar el poder económico, social y adoctrinador de la Iglesia Católica.

Valorar en detalle el modo de operar de esta institución facilita el cuestionamiento de su doctrina, puesto que las contradicciones que arrastra a lo largo de su historia son clamorosas para un observador medianamente objetivo.
La religión, ya sea en su forma más conservadora o en la más abierta y libre, subordina la libertad del individuo a normas que le son superiores y en cuya elaboración no participó. Además, incide en los valores del individuo, convirtiéndolo en un ser sumiso y auto-reprimido, sobre todo en los valores que se han considerado propios de la mujer. En la mayoría de las religiones, la relación entre el ser humano y su entorno queda completamente desvirtuada y falseada; de modo que se justifique fácilmente la explotación de otros seres y del planeta en su conjunto.

Las religiones han supuesto una forma eficaz de control social, asociadas en la mayoría de las ocasiones a la clase gobernante.
Por algo es que en la mayor parte de las religiones existen normas que protegen la propiedad privada, institucionalizan la sexualidad, dan una perspectiva jerárquica de la familia y sus relaciones sociales, exigen obediencia, etc. Y por algo es que la religión y el poder de los Estados han estado y están íntimamente relacionados, y juntos han cometido y están cometiendo las mayores crueldades en la historia de la humanidad.

“La verdad os hará libres” (Jn, 8, 32) La mentira creyentes.


Publicado por maollanes @ 1:04
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