Mi?rcoles, 04 de febrero de 2009

Los que íbamos a las clases de ética envidiábamos la facilidad con la que aprobaban los de religión y las notazas que la profesora, en ejercicio de su caridad cristinana, ponía a sus alumnos (”mi hijo ha suspendido todas, pero ha sacado un sobre en gimnasia y un notable en religión&rdquoGui?o. Los matriculados en religión envidiaban los debates sobre sexo y racismo en plena pubertad y las visitas al Congreso de los Diputados que se marcaban los de ética.

Envidias aparte, la división ha dejado lagunas:

Los primeros no tenemos ni papa de cultura religiosa. Uno no se atrevería a recitar ni un sólo mandamiento, ni es consciente de las diferencias entre evangélicos, musulmanes y budistas… y esto es fatal porque, al cabo, descubres que desconoces la base vital de millones de personas.

Los segundos no saben cómo se aprueban las leyes, para qué leches sirve el Senado (la respuesta corta es “para nada&rdquoGui?o  y tuvieron que aprender por su cuenta qué era eso de los derechos humanos (los que lo hicieron).

La historia viene al trapo por la frontal oposición de la Iglesia Católica a la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Los curas animan a colegios y padres a batallar contra la nueva asignatura porque consideran que, con ella, el Ejecutivo poco más o menos les sustituye en su labor de consolidación moral del individuo.

Tras un vistazo al borrador de la susidicha asignatura, uno no entiende a qué viene tanta polémica. Educación para la Ciudadanía enseñará a los niños sobre Derechos Humanos, explicará cosas como las orientaciones sexuales, las opciones religiosas, animará al voluntariado… ¡creará ciudadanos!. Ciudadanos que libremente decidirán abrazar la fé que quieran y construir su propia moral según sus propias decisiones. Decisiones que tendrán fundamento porque a los chavales se les enseñará el abanico de opciones y no vendrán impuestas por un cura que te hace cantar en clase.

El comunicado de la Conferencia Epsicopal incita a padres y colegios a realizar actos legítimos en contra de la asignatura. Imagino que usan el término legítimo en vez de legal para llamar de manera soterrada a la desobediencia civil ante la LOE, la ley que impone la obligatoriedad de Educación para la Ciudadanía. ¿La moral que imparten las clases de religión es esta? ¿No cumplir las leyes profanas, y sólo las divinas?

 

sólo las divinas?_


Tags: RELIGION

Publicado por maollanes @ 3:01
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